
Junto a la ría del Eo, en las proximidades de la localidad de Ribadeo, las verdes laderas gallegas se transforman en abruptos acantilados al asomarse al mar Cantábrico. Estos desafiantes desniveles del terreno configuran espectaculares paisajes de costa, que, concretamente, en la playa de las Catedrales, adquiere especial notoriedad.
Texto y fotografías: Luis Medina
© revistaiberica
No resultan exageradas las distinciones: “la playa más bella de España” o “verdadero prodigio de la naturaleza”. La playa de Las Catedrales, o As Catedrais, que es como se conoce a la Playa de Aguas Santas, según los lugareños, se encuentra dentro del término municipal de Ribadeo en la costa de la provincia de Lucense, a unos seis kilómetros de distancia de Ribadeo, en dirección oeste. Obviamente es así conocida por la caprichosa forma en que el mar y el viento esculpieron la piedra haciendo que algunas de sus paredes parezcan arcos de iglesias. Está declarada Monumento Natural por la Consejería de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia.
Formalmente, la geofísica justifica que las caprichosas formaciones que se contemplan fueron originadas por la fuerza conjunta de la tierra y el mar. Tras el paso de los años, la erosión de las rocas calizas fue modulando en la piedra estas llamativas construcciones. La franja arenosa que forma la playa no es más que el posterior sedimento marino que se ha ido acumulando bajo el acantilado. Durante la marea alta la playa es relativamente pequeña, de fina arena y adecuada para el baño, pero no se aprecian los acantilados, ni tampoco desde la parte superior de los mismos.
En este caso, estas llamativas formas de la naturaleza sólo pueden ser contempladas desde el mar o aprovechando las horas de marea baja, momento en el que el mar deja al descubierto una pequeña parcela de fina arena que permite el paso a pie y su observación. La playa se encuentra a unos veinte metros por debajo del acantilado, y sólo desde el nivel del agua es posible disfrutar de estas caprichosas formas labradas por el mar. Las grades moles rocosas aparentan un laberinto de callejones, arcos, columnas y oquedades que recuerdan otras fastuosas construcciones proyectadas por el hombre, como son las catedrales. La bajamar deja al descubierto un último trecho en el que un impresionante arco de colosales proporciones se deja observar tras haber atravesando un paseo entre columnas naturales que se levantan en medio de la arena y se acaban apoyando en el acantilado.
Para visitar la playa de las Catedrales se ha instalado una pasarela de madera que le permite divisar los puntos más interesantes de la costa. La visita también sorprende, además de por las formas, por el color, la variada vegetación y la fauna. Las estrías provocadas por la erosión son aprovechadas por todo tipo de moluscos para instalarse. Las cavidades en las rocas son el escondite ideal para todo tipo de crustáceos, que conviven con mejillón y el percebe.
Texto: Revista Ibérica. com
Recomendado: “Hai un paraíso”, de Luar na Lubre.
Imagen: “Praia das Catedrais”, acuarela sobre papel, Estefanía Domínguez..
www.edcagigao.com
© Estefanía Domínguez. Todos los derechos reservados.


Mi última foto en formato póster.
La Sala Sanoguera Fotografía Arte y Diseño de Melide ( Ronda de Pontevedra, 45 – 15800 Melide, A Coruña – Tlfno: 981 50 73 60) ha convocado a artistas de cualquier nacionalidad y edad a participar en la exposición Melide Mail Art 2009, como parte de su promoción cultural de la Galicia Interior.
Un día soleado y la visita a un lugar de ensueño son los ingredientes perfectos para hacer surgir la inspiración: el Parque Natural de Las Fragas del Eume es un bosque mágico donde cada rincón, cada árbol y riachuelo son motivos suficientemente hermosos y enriquecedores para desear plasmarlos en el lienzo o en una hoja de papel.
Este bosque atlántico, habitado por viejos robles, alfombrado por verde y húmedo musgo y cercano a la bella localidad coruñesa de Pontedeume, se deja acariciar por el río Eume, creando un paisaje salido del mejor cuento de fantasía jamás imaginado.
En lugares como éste, libres de contaminación ambiental y acústica, está la fuente de mi inspiración. A veces es necesario escapar de la rutina y la vida en la ciudad para respirar aire puro, en todos los sentidos.

Mis dos últimos trabajos son pequeñas acuarelas: un herrerillo sobre unas ramas de acebo y mariposas de diferentes especies sobre un cerezo japonés en flor.
Estos días participo con la obra 












Cada dos años se celebra en la hermosa localidad gallega de Betanzos el concurso de pintura Balconadas. Su originalidad reside en que la exposición de las obras seleccionadas se hace en plena calle; los murales cuelgan de los balcones de la parte vieja de la villa, en una explosión de creatividad y colorido a la vista de todos.

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