
"Goloso Smeagol", acuarela y témpera sobre papel.
-Smeagol, ven aquí! Ven churriiiiiño!.
Pero Smeagol tiene sus propios planes. No hay nada que le interese en el cuenco de cristal transparente y decide ir a explorar la mesa del estudio.
Si las chuches se pudiesen comer…y los pinceles… y la goma… y el portaminas…y las acuarelas de colores…
Conseguir que un hámster se quede quieto, para realizar un boceto en directo, no es ardua tarea, es misión imposible. Pero mi cámara, siempre tan atenta, me guiña el ojo… y a él también. Un click de prueba… Smeagol levanta la cabeza olisqueando el aire y me mira…con sus grandes ojos negros…muy quieto…sólo durante dos segundos.





[Media hora antes]
Es necesario replantearse la sesión. Smeagol tiene el estómago delicado, como todos los de su especie, y no puede comer chuches; mejor no hacer experimentos con gaseosa, como suelen decir. Así que me veo obligada a hacer fotos por separado.
Fotografiar chuches en cuencos de cristal transparente es bastante más sencillo que fotografiar hámsters…sobre todo porque las chuches no tienen la manía de darte la espalda cuando medio segundo antes tenías maravillosamente enfocada una pose perfecta.
Smeagol duerme plácidamente en su nido.
Con rotulador permanente, marco sobre la mesa la posición exacta del cuenco perfectamente limpio, y descargo dentro de él la bolsita de gominolas, nubes y demás dulces. Dos toques para componer la escena … dos clicks, y la primera parte de la sesión finaliza con éxito. Retiro las chuches (ya daré buena cuenta de ellas tras el duro trabajo).
-Smeagol, tessssssssoro, despierta!- le hablo suavemente, para no asustarlo.
Sale de su nido a regañadientes, pero intuye que habrá premio y finalmente se muestra receptivo.
Recoloco el cuenco vacío sobre la marca de posición y dejo al peque tras él, con sus patitas delanteras en el borde. Olisquea unos segundos, absorto en los granitos de azúcar del fondo. Sin ni siquiera darme tiempo a enfocar, decide que allí ya no hay nada que le interese… y el top model se me va de paseo por entre los lápices de colores. Y así dos veces más.
- “Smeagol, ven aquí! Ven churriiiiiño!.
Último intento. Pongo unas pipas en el fondo del cuenco…
Lo coloco de nuevo en posición y él me reprocha con la mirada – “ Quiero mi premio y mi nido”. Pero esta vez se queda unos segundos muy quieto y finalmente puedo hacer varias fotos. ¡ Increíble!
Ya tengo mis apuntes fotográficos para “Goloso Smeagol”.
Y mientras él devora satisfecho su premio de manzana, yo hago lo propio con una nube…
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© Estefanía Domínguez Cagigao. Todos los derechos reservados.




Aii!! Qué bichito más bonito, es igualito a mi pequeño Sugar, a él le encanta el tomate y el queso…
He descubierto tus dibujos a través del disco Solsticio, una auténtica preciosidad, tus obras me transmiten mucha serenidad.
Me encantan las aves y los herrerillos en particular, podías intentar con rapaces nocturnas, seguro que creas la misma magia que creas con el pequeño chichipán.
¡Un saludo desde Badajoz!
Hola Mónica!
A mi Smeagol le gustan mucho la lechuga y la manzana
Precisamente tengo en mente alguna ilustración con búhos o lechuzas; me encantan
Gracias por visitarme y por tu comentario; me alegro mucho de que te haya gustado Solsticio.
En mi web de facebook https://www.facebook.com/pages/Estefan%C3%ADa-Dom%C3%ADnguez-Cagigao-Artista-pl%C3%A1stica/205254776203124?sk=wall puedes encontrar contínuas actualizaciones sobre mi obra.
Un saludo!
sensibilidad en estado puro
Gracias Joan